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LA INTERNACIONALIZACIÓN DE MEDELLÍN A PARTIR DE LA MÚSICA CLÁSICA

“Post tenebras, lux”

Mientras disfrutaba de la “Noche Vienesa” organizada por la Filarmed, durante la lluviosa noche del 2 de diciembre del año 2016, es decir, exactamente 23 años después de la muerte de aquel aciago personaje que desgarró violentamente el tejido de nuestra sociedad, al abrigo de los valses de Johann Strauss tuve la grandiosa oportunidad de contemplar la obra no sólo restauradora, sino también transformadora de la música en Medellín.

Progresivamente, la capital antioqueña ha ido emergiendo de sus contrariedades, limpiando el polvo de sus ropas y curando las heridas en su pecho, a partir de sinergias cuyo efecto va más allá de la innovación tecnológica-urbanística, manifestándose incluso en un destacable proceso de proyección cultural internacional, que invita al encuentro mediante un lenguaje universal, tan longevo como conmovedor, la música clásica, pues no hay color de piel que pueda limitarla o juicio moral capaz de socavarla.

El maestro Blas Atehortúa décadas atrás al decir “estamos armando el futuro” fue modesto al dimensionar el mérito de la tarea desempeñada por músicos, compositores, docentes, directores y en general, heraldos del arte, pues también han resultado invaluables como guardianes, dignificadores y pacificadores del presente, congregando a niños, niñas, jóvenes, estudiantes, parejas, amigos, mayores, pensionados, profesores, turistas, melómanos o simplemente aventureros a dejarse estimular por el torrente sinfónico que nos lleva a trascender el tiempo o las limitaciones propias de la existencia, con la ayuda de genios imperecederos como Bach, Mozart, Beethoven, Handel, Vivaldi, Chopin, Mendelssohn, Rachmaninov, entre otros y sin olvidar, claro está, a los incansables e incontables autores contemporáneos encargados de nutrir el universo melódico.

Ahora bien, en su especial rol los hijos de Medellín -intérpretes del alma fructuosa de su tierra- dispersos pero no aislados, han hecho que esta resuene en lejanas latitudes. Trátese de Teresita Gómez honrando al piano en Francia o Polonia, las obras del maestro Atehortúa interpretadas en Estados Unidos y Australia, Sofía Salazar elevando su canto en España e Italia, Alejandro Posada al igual que Andrés Orozco Estrada dirigiendo en Norteamérica, Londres, Alemania o Austria, entre otros personajes insignes, además de enaltecer a su patria o presentar inspiradoras posibilidades de vida a las generaciones en formación, está claro que presenciamos un posicionamiento cultural sin precedentes, pero consecuente con aquello de que el genio creativo no conoce de fronteras.

Así las cosas, no es posible pasar por alto la repercusión internacional que, desde marzo del año 2018 hasta hoy, ha tenido el nombramiento de Andrés Orozco Estrada para detentar a partir del año 2021 y en el seno de la otrora capital imperial también conocida como “cuna de la música clásica”, el prestigioso cargo de Director de la Orquesta Sinfónica de Viena, convirtiéndose en el primer latinoamericano que ostenta tal dignidad. Dicho sea de paso, semejante acontecimiento y el sentido homenaje rendido al ilustre director de orquesta en el Teatro Metropolitano con intervención del Alcalde Municipal, agotó las entradas, conmocionó a todos los presentes y fue motivo de júbilo para la nación.

El proceso de trasformación y posicionamiento cultural que experimenta la capital antioqueña, posible también gracias a la contribución de ineludibles gestores, se nos manifiesta más cercanamente a los pobladores en el acompañamiento de afamados visitantes que, durante los últimos años, han desfilado por las más variadas locaciones de nuestra ciudad, y no sólo me refiero a la antaño improbable escena de escuchar a Yo-Yo Ma tocando el violonchelo en la Estación San Antonio al lado del Tranvía, o a la euforia causada por Hilary Hahn entre los jóvenes que cursan su formación académica en la materia; pues las múltiples presentaciones de los niños Cantores de Viena, la intervención de las Orquestas Sinfónicas de Londres y Houston, la carismática presencia del cinematográfico Krzysztof Penderecki autor del “Treno a las víctimas de Hiroshima”, la aparición de Guerassim Voronkov y el notable trabajo tanto del Chileno Francisco Rettig como del Contrabajista búlgaro Ilko Rusev, quien por fortuna parece haber llegado para quedarse, perfilan otra arista de una exitosa iniciativa cuyos resultados seguirán dándonos de que hablar.

Houston Symphony

Finalmente y siendo el arte un canto a la vida, no creería temerario afirmar que el devenir cultural de nuestra ciudad, más fulgurante que sutil, constituye una oda a la reconciliación, a la par que un remedio eficaz contra el sopor de la rutina y la patológica apatía de la ocupada sociedad sin “tiempo”.

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